@elmundo cuenta los detalles de la ayuda de Carles Puyol a Miki Roqué. Muy grande

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También guardó energías para un chico igualmente golpeado por el mazo del cáncer, pero mucho menos conocido. No tanto para el gran central. Aunque nunca compartieron vestuario, sabía que aquel chaval que había empezado a asomar la cabeza en el Betis era de su tierra, Lleida, y su madre incluso de su mismo pueblo, La Pobla de Segur. Un lazo del que no dudó en tirar de inmediato Puyol. Al otro lado quedaba Miki Roqué.

En marzo del año pasado, el joven futbolista del Betis hizo pública su delicadísima situación. De inmediato se retiró de la vida pública y se recluyó en la Clínica Dexeus de Barcelona para iniciar el tratamiento. Fue allí donde se encontraron y donde la relación entre ambos, conservada con máxima discreción, se estrechó.

Dos meses después, Puyol lució una camiseta con el lema «Ánims, Miki!» a pie de césped en Wembley, nada más levantar la Champions. Fue el detalle más vistoso dedicado a su amigo, pero casi el menos admirable. Semanas antes, Puyol había decidido correr con los gastos del tratamiento de Roqué. El futbolista del Barça mantiene bastante influencia sobre la clínica, que asumió la supervisión de la enfermedad del jugador por expreso deseo de la familia, que optó por alejarle de Sevilla y arroparle cerca de casa. El capitán del Barça, tratado también allí de varias lesiones en este tiempo, pudo así seguir de primera mano la evolución de su colega en la clínica, que igualmente había comunicado al Betis que por la operación sólo cobraría el coste.
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